En verano es fundamental hidratar la piel después de la playa.
La playa es el destino preferido de muchas familias. Pero el contacto con el sol debe ser progresivo, adoptando algunas precauciones. Pues el sol tomado con precaución nos aporta muchos beneficios a nuestro organismo (véase art. «Te detallamos los beneficios del sol). En la playa se debe llevar la cabeza cubierta y evitar las horas centrales del día, es decir, entre las 12 y las 4 de la tarde. Los menores de 3 años no deben recibir rayos solares ultravioletas, porque su piel es aún inmadura y no tiene las defensas naturales totalmente desarrolladas. La piel tiene memoria y acumula todas las agresiones que va sufriendo a lo largo de la vida y puede manifestarse años después en forma de enfermedades o anomalías.
El 80% de nuestro cuerpo está compuesto de agua, por ello, mantener una buena hidratación es fundamental para tener un buen estado de salud.
Nuestras necesidades de hidratación aumentan en verano debido a las altas temperaturas, la humedad y el incremento de la transpiración, por lo que es fundamental ingerir líquidos de forma continuada. Nuestro organismo gasta los líquidos naturales en diferentes actividades que se llevan a cabo dentro de nuestro cuerpo, pero especialmente sufrimos más desgaste al realizar ejercicio, a través de la sudoración y la transpiración (más habituales en los meses de calor). Si nos exponemos al sol o practicamos algún tipo de actividad física, no se ha de olvidar llevar una botella de agua.La mejor manera de hidratarse es consumiendo agua de manera habitual a lo largo del día.
